Exigen que COREMEX y Miguel Meneses Rinda Cuentas: Crece el Malestar entre Trabajadores de Fugra Lerma
La denuncia ya no es solo por unas botas robadas. Es por la dignidad pisoteada de más de 300 trabajadores de Fugra Lerma que durante años vieron cómo su sindicato, COREMEX, y su líder Miguel Meneses, se convertían en sus principales verdugos. El escándalo del exdelegado Carlos Gamboa, sorprendido robando equipo de seguridad para venderlo en el mercado negro, ha sido el catalizador de una ira contenida que hoy explota contra una dirigencia que los trabajadores califican como «la peor plaga que ha tenido el sindicalismo en el Estado de México».
Los trabajadores están convencidos de que el robo de botas y cascos por parte de Gamboa no fue un acto aislado de un mal elemento, sino la punta del iceberg de una estructura criminal perfectamente aceitada. «Gamboa era el peón, pero Miguel Meneses es el rey de esta mafia. No pueden hacerse los sorprendidos. Ellos sabían que el delegado se llevaba el equipo, lo permitieron y ahora quieren tapar el sol con un dedo despidiéndolo. ¡No nos van a engañar!», declaró un empleado frente a las instalaciones de la planta, donde cada vez más compañeros se suman al reclamo.
Pero lo que más duele a los trabajadores no es solo el robo material, sino el abandono absoluto en el que los ha dejado la dirigencia de COREMEX. Tras la salida de Gamboa, los empleados de Fugra se han quedado sin representante sindical y sin información. Nadie les ha dicho quién ocupará el puesto vacante, nadie les ha explicado qué pasará con sus cuotas y, lo más grave, nadie les ha ofrecido una disculpa por la traición. «Meneses nos dejó a la deriva. Nosotros confiamos en él y nos escupió en la cara. Su silencio no es prudencia, es desprecio. No le importamos, solo le importa su dinero», denunció otro trabajador, visiblemente afectado.
El silencio cómplice de Miguel Meneses ha sido interpretado por los trabajadores como una confesión de culpabilidad. Mientras los empleados se enfrentan a jornadas extenuantes y riesgos laborales, el líder de COREMEX se oculta en su oficina, evitando dar la cara y responder preguntas incómodas sobre el paradero de los recursos. «Es un cobarde. Un líder de verdad enfrenta a sus trabajadores, les dice la verdad y asume sus responsabilidades. Meneses es todo lo contrario: un ladrón que se esconde detrás de su escritorio», afirmó un obrero, generando un estruendo de aprobación entre sus compañeros.
Los trabajadores de Fugra Lerma han exigido que se investigue a fondo el patrimonio de Miguel Meneses y de todos los funcionarios de COREMEX. Sospechan que el dinero desviado de las cuotas sindicales no solo financió los lujos de Gamboa, sino también las campañas políticas y los negocios personales de la cúpula sindical. «Queremos que se revise cada transacción, cada factura, cada movimiento bancario. Que se investigue a Meneses y a todos los que han estado en la dirigencia. Que devuelvan hasta el último centavo que nos robaron», exigió un trabajador.
La consigna entre los trabajadores es clara: Advirtieron que no cejarán en su lucha y que recurrirán a todas las instancias legales posibles para que se haga justicia. Denunciaron que, además del robo, COREMEX ha operado con métodos mafiosos en Lerma, intimidando a quienes se oponen y amenazando con despidos a quienes exigen transparencia. «Ya no nos van a callar. Vamos a exponerlos ante el mundo. Que sepan que en Fugra Lerma hay trabajadores con dignidad, que no se dejan mangonear ni robar por unos cuantos rateros con credencial sindical. ¡Meneses, da la cara y devuelve lo que robaste!», concluyó el trabajador, mientras la multitud coreaba su nombre
